Nov 7, 2009

Una de zombies

Para los que tengas dudas de por qué mismo es que los zombies atacan y se comen a las personas, o más bien, sus cerebros.

Nov 1, 2009

Vaca Loca 3


Un homenaje a los panas y a Casablanca.
y los comentarios en el Facebook con clik acá...

Oct 30, 2009

Die Toten Hosen en Ecuador

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El presidente Correa anunció que iniciará gestiones para que Die Toten Hosen realice una serie de conciertos en el país. Como un gesto de apoyo a la Revolución Ciudadana la banda de punk alemana esta vez traduciría Viva la Revolution al quichua.
Reuters
(es un jodita, claro)

Oct 14, 2009

A Casabella en su onomástico

Qué bueno que es ser mujer no?, dijo CB, ella va a cumplir los 20 y se refiere a la facultad femenina para conseguir de parte de casi cualquier hombre descorches de champaña y todo tipo de invitaciones. No lo aclara pero es obvio, se refiere a mujeres jóvenes y lindas, como ella.
Frente a tal descubrimiento del proceder masculino, el mundo se perfila feliz y próspero para CB, pues mi adolescente, sexy y brillante amiga sabe que tener a mano finas substancias, fiestas, cenas, cine, teatro y trasporte cómodo, es un secreto del buen vivir. Pero hay algo que se le escapa, y se lo voy a decir… Primero, como un acto de lealtad -pues me halaga y me conmueve que me cuente sus ideas, segundo, porque aunque CB me considere aún beneficiaria del susodicho estado (joven y linda), yo bien podría ser su madre y me siento en la obligación de cagarle la fiesta.
Nada es gratis. El hombre en cuestión, financista de tu consumo y potencia buen momento, quiere básicamente revolcarse contigo. Claro, no tiene nada seguro, se la está jugando, pero si la pone esa misma noche se sentirá un campeón, él sabe bien que si tuviera que pagar honesta y directamente por tener sexo con una mujer como tu le saldría 5 o 10 veces más caro. Ahora, supongamos que el tipo no tiene chance: el pobre es feo, tonto, insoportable, o las tres cosas al mismo tiempo, encima a ti el trago y las substancias te mejoran los reflejos y te dan más control, te relajas dispuesta a disfrutar. No es tan fácil, él habla. Quiere saber de ti, o mucho peor, te empieza a contar sus cosas, se te pega como chicle en el zapato, se cree en el derecho de disfrutar de tu compañía, o al menos, de ser visto contigo. CB me dirá que no es difícil ignorar a estos especímenes, fingir que lo escuchas por momentos (sobretodo durante la cena), en el auto pones la radio al máximo, en el teatro no se habla, y en la discoteca no se oye nada… total, si lo amerita, puedes desaparecer y volverte a casa en taxi (con todo lo que ahorraste, el paseo te salió bonito y barato), o puedes hacer mucho mejor: escaparte con el más sexy del boliche.
Lamentablemente la estupidez del hombre-invitación se te acumula en la memoria, uno tras otro, año tras año, se irá agotando tu tolerancia. Descubrirás en su mínimo gesto aquellos básicos y predecibles pensamientos, una noche no aguantarás más y le dirás en su estúpida cara: “Qué te pasa pajero? Te crees que te debo algo?”. Y así será, cada vez más temprano. Ciertamente el hombre-invitación representa otros beneficios, como agudamente señala CB, el dinero en efectivo no lo es todo. La sensación de sentirse un deseado bien de lujo (superados los absurdos complejos feministas de primera ola) le hace bien al espíritu, es verdad. Pero esta es una noción que llega con los años: no importa que tan atractiva e inteligente seas, ni que tanto te lo repitan en coro los hombres-invitación, cuando encuentras a un hombre de verdad siempre puede haber una hijaeputa que te lo quite, o no se lo deje quitar. Véase el caso de Jenifer Aniston y Brad Pitt: todas tenemos una Angelina Jolie.
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Aunque pensándolo bien, CB… mientras tu llegas a los 20 sin grandes fisuras, llena de energía y entusiasmo, a pesar de haber tenido relaciones con hijueputas importantes, recuerdo que yo a esa edad ya había pasado por buen par de patéticos suicidios románticos… Haces que renueve mis votos por las nuevas generaciones. Lo estás haciendo bien mi joven amiga, y si el hombre-invitación es un medio que te alegra la vida, pues disfrútalo. Tu definitivamente eres mucho más Jolie que Aniston.
Mientras termino de escribir esto, Raúl, mi vecino, me toca la puerta y ofrece llenar mi vaso con cerveza, nada más que eso, me llenará el vaso con Quilmes bien helada y se irá. Lo celebro alegremente: ”A veces la felicidad toca a tu puerta”, le digo. Ajá, a veces los mejores momentos de la vida vienen en forma de una desinteresada cerveza fría de parte de un amigo, cómo la que te invitaré por tu cumpleaños, mi querida CB, y esa es toda la sabiduría que puedo hoy compartir contigo.

Sep 28, 2009

Va de retro...

Encontré en los archivos de El Universo esta crónica de un viaje por el Guayas que escribí hace 5 años para las fiestas de Guayaquil.
Cómo pasa el tiempo! Qué romántica que era...de verdad creí que los delfin
es traían suerte.
Las fotos las tomó Angelito Aguirre y los dibujitos son de el El Niño Carlos Proaño.









Un viaje por los 65 kilómetros del Guayas

Julio 25, 2004
Ileana Matamoros Redactora

Desde La Puntilla hasta la Isla Puná. El nombre de este ancho río de aguas cafés es inseparable del de la ciudad Guayaquil, pero su recorrido también guarda otras historias.

“¿Navegamos por un río, o más bien por un inmenso brazo de mar?”, se preguntó en 1879 el vicecónsul de Francia Charles Wiener cuando entrando desde el golfo en su vapor, remontó por primera vez el “río de Guayaquil”.
“Talvez sea lo uno y lo otro”, se responde a sí mismo el antiguo extranjero en su crónica (recogida por Julio Estrada Icaza). Sorprendido por el exótico paisaje explica que “en esta mella gigantesca del continente sudamericano, en esta bahía que penetra más de 100 millas en el interior de las tierras, el agua dulce se mezcla con las ondas del Pacífico”.


En 1537 la ciudad de Guayaquil se asentó por primera vez en el margen occidental del Guayas. En el camino de este ancho río navegable –que nace de la confluencia del Daule y el Babahoyo, y que aproximadamente 65 kilómetros al sur desemboca en el Golfo de Guayaquil–, la distancia entre una y otra ribera puede superar los cuatro kilómetros.

Hoy, al igual que en los primeros años de esta ciudad porteña, el río es una imagen inseparable de la actividad urbana. Sus primeras aguas bañan la ciudad desde el cerro Santa Ana y el concurrido Malecón, en cuyos muelles atracan barcos de la armada y embarcaciones turísticas. Por la noche se puede escuchar música y risas desde los bares y las chivas acuáticas. Atrás están los edificios y la bulla de la ciudad más poblada del Ecuador. Al frente, Durán con 172 mil habitantes, y luego la isla Santay, habitada apenas por 200 personas.

De allí, río abajo: van apareciendo el Club de la Unión, el Palacio de Cristal, la iglesia de San José, el colegio La Providencia, la primera fábrica de La Universal, el antiguo astillero, el colegio La Inmaculada, la Molinera, una fila de muelles y varaderos de empresas pesqueras y empacadoras de camarón, y el mercado Caraguay, en cuyo muelle, varios tipos de embarcaciones cargan y descargan provisiones. De allí también parten y llegan a diario las lanchas fluviales que transportan pasajeros y mercancías desde Guayaquil a la isla Puná y viceversa.

La Carolina
Era un jueves, el día en que le toca el recorrido a la Carolina, una de las lanchas de dos cubiertas que salen del mercado Caraguay, y navegando por toda la extensión del río, con una breve escala en Puerto Roma (un pueblo de cangrejeros), llega a la Isla Puná.

Para conocer la hora de salida de estas embarcaciones (que puede ir desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde), no queda más que preguntar en el muelle el día anterior, porque se trata de aprovechar la marea a favor y los horarios van cambiando a diario. Ayudados por la corriente del río, el viaje puede durar un poco más de cuatro horas.

Ese día el capitán fue Jazmani Castro, de 23 años, un puneño que conoce de navegación desde que tiene memoria. Es la tercera generación de una familia dedicada al transporte fluvial. Mientras él maneja el timón escuchando canciones de Bob Marley en una pequeña grabadora, Juan, su padre, el dueño de la Carolina y de otra lancha más, anda por allí, supervisando la travesía, y cobrando a los pasajeros, (el pasaje general es de $1,80, los niños, las personas de tercera edad y los maestros de escuela pagan la mitad). En la cubierta inferior Lupe, su mamá, se encarga de la cocina de la que está equipada la embarcación, pues muchos de los pasajeros (en cada salida viajan de 30 a 40 personas) optan por almorzar, merendar o tomar el desayuno a bordo, según los ánimos y la hora del día.

Salimos a las 10h30, y a pocos minutos de zarpar el paisaje toma la forma y el color que tendrá durante casi todo el viaje. Navegamos aproximadamente por el centro de este río color chocolate y a un lado y otro, kilómetros y kilómetros de manglares e islas.




En muchos tramos es posible notar un vacío detrás de las hojas: son las decenas de piscinas para el cultivo del camarón que se construyeron durante las décadas de los 80 y 90. Cada tanto se ve un puesto de vigilancia, o embarcaderos que pertenecen a estas camaroneras. Aunque muchas de ellas, después de los virus de la mancha blanca y la cabeza amarilla, permanecen inactivas.

Durante el recorrido, algunos pasajeros juegan cartas, varios van conversando y viendo el paisaje, otros leen, y algunos, en la cubierta de abajo, descansan en hamacas que han traído expresamente para viajar más cómodos.

En un poco más de dos horas llegamos a Puerto Roma, y en su desvencijado muelle hacemos una breve parada.

Sus habitantes, como los de Santa Rosa, La Cruz y otros pueblitos asentados en las riberas del río y sus islas, sufren de pobreza y falta de servicios básicos y educación pública. El agua potable llega en tanques desde Guayaquil o las camaroneras cercanas, la corriente eléctrica de generadores autogestionados solo funciona unas horas al día, tampoco cuentan con doctores ni dispensarios médicos adecuados.

Allí, la mayoría de los hombres se dedican a la captura de cangrejos. Los venden a intermediarios que pagan por una plancha del apetecido crustáceo de 6 a 10 dólares, casi una tercera parte del precio con el que lo comercializan en Guayaquil.

A pocos kilómetros de lo que hoy se dice que es “la ciudad más linda del Pacífico sur”, la dura vida de los habitantes de estos recintos rurales contrasta con el plácido paisaje, y “recuerda la realidad de este país tropical con sus esplendores y miserias”, como escribió el cronista francés del siglo XVII, comentando las carencias de los nacientes pueblos americanos.

De pronto una agradable sorpresa, hay delfines en el río. Son miembros de la especie nariz de botella que deciden entrar por el océano Pacífico a las salobres aguas del Guayas.

“Sucede en uno de cada tres viajes”, explica Jazmani. Y ocurrió el jueves pasado. Aparecieron una hora y media antes de llegar a Puná, iban en grupo saltando junto a la lancha, y siguiéndola como jugando. “Dicen que traen buena suerte”, asegura el capitán.

Por eso, cuando el ronroneante ruido de la lancha adormece, es bueno tener a alguien que nos despierte para ver a los delfines.

Llegamos a Puná cuatro horas y 15 minutos después de haber zarpado del mercado. Pasando esta isla de antiguos navegantes y famosos caciques, habitada hoy por 6.500 personas, empieza el mar del Golfo y se termina el Guayas.

Aug 12, 2009

Bautizo en el Guayas

En febrero 2009, un cuchi en el río de mi ciudad con los protagonistas de SANTANA, mi tesis documental que estoy editando y estará lista en diciembre.
Paolo, Silvia y Javi no se animaron, que conste.
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May 20, 2009

Y para cuándo una sobre Sucre?

En junio se empezará a rodar en Argentina una película con José de San Martín como protagonista, que será estrenada en 2010, cuando en este país se celebre el bicentenario de la revolución que logró su independecia de la Corona española.

En el papel del "Padre de la Patría" estará el guapo y talentoso Rodrigo de la Serna, conocido por sus actuaciones en Diarios de motocicletas, Crónica de un fuga y también en Tetro, la última película de Coppola que se acaba de estrenar en Cannes."El cruce de los andes", será dirigida por Leandro Ipiña y es financiada por la televisión pública y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina, en cooproducción con la televisión pública de España.

Hace un rato vi en la tele a la presidenta hablando desde la Casa Rosada en el acto de presentación de esta película (un pantallazo que ni a ella ni a su partido le viene mal a pocas semanas de elecciones, claro), todo un evento.

En Venezuela, también en Junio, se estrenará "Zamora, tierra y hombres libres", una superproducción sobre las luchas del caudillo de las guerras de liberación venezolanas. Con Zamora se celebrará los tres años de la fundación de la Institución Cinematográfica Nacional, que financió el filme rodado en sus flamantes y gigantes estudios estatales conocidos como la Villa del Cine.

Se sabe que producir películas de este tipo (épicas y de época) es carísimo. Si en países como Venezuela o Argentina es algo que no podría pasar sin apoyo del Estado, en el nuestro ni se diga. Y como estamos en tiempos tan revolucionarios yo pienso y me pregunto: Para cuándo una película ecuatoriana acerca de Bolívar y su encuentro con san Martín en Guayaquil (o sobre sus encuentros con Manuelita en Quito)? O por poner un ejemplo fácil: a quién no le gustaría ir al cine a ver como el general Sucre reventaba españoles a cañonazo límpio? O no estaría bueno conocer las interesantes y románticas vidas de Eugenio Espejo o de José Villamil, pantalla grande mediante?

1809-1810: Mientras llega el día, de Luzuriaga, debe ser la única experiencia ecuatoriana que se acerca a ese género de "cine histórico" en Ecuador, es muy poco.

El cine y la identidad nacional, son viejísimos amigos. No en vano la primera película propiamente dicha en la historia del cine se llama El Nacimiento de una nación (EE.UU., 1914) desde entonces las cinematografías nacionales han funcionado como elementos de afirmación, reflexión y discución cultural para los pueblos.

Nos haría bien un par de películas épicas en Ecuador no? Y sería una interesante forma de invertir algunos de los miles que se proyectan farrear por los festejos del bicentenario de la Independencia, de pasada.

Feb 22, 2009

Bay Watch Villamil


En General Villamil (Playas).
Con un Maldito Demonio (en la foto), Una nena Zombie y Juan Lennon Villamil fuera de cuadro.

Querías Guayaquil?

Esta foto me la tomo Omar Sotomayor hace mil quinientos años en Pollos Gus de 9 de Octubre y Tungurahua.
Me gusta. Tiene un estilo muy Darius Khondji (el consagrado director de fotografía de Won Kar Wai), tal como observó un cinéfilo amigo de Omar en el Facebook.
Bueno, se me acabó la fiesta en Guayaquil y estoy de regreso a mi mundo paralelo en Buenos Aires, que pareciera que no ha nada cambiado en dos meses, pero seguro que sí y sólo tengo que empezar a fijarme.

Jan 16, 2009

Víboras

videoLa segunda entrega de la Vaca Loca es una aventura de Halloween con los Víbora Julieta.

Jan 5, 2009

La Vaca Loca presenta:

Un regalito para mis queridos amigos Paolo y Omar, y el debút de la Vaca Loca. Aguante el flash!!

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Jan 4, 2009

Varicela


Pensaba que los mareos y la jaqueca se debían al exceso de cerveza y de mariscos, y ya empezaba a culpar a Guayaquil en general, y algunos de sus habitantes en particular, de mi inesperado decaimiento. A tres días de vuelta en mi tierra me sentía mal, tan, tan mal que cuando apareció la fiebre hasta fantasié con un final lánguido y romántico: joven aún y tan buena que era, vino a morir junto al río que la vio nacer, rostros compungidos frente al ataúd lustroso lamentando mi prematura partida… pero el eterno remordimiento de tanto hijueputa que me hizo sufrir va a tener que esperar, no me voy a morir de varicela.

La varicela a los 32 , en vacaciones de fin de año, es un ejercicio de humildad y paciencia, una verdadera “prueba del Señor” (que el muy cabrón me hubiera podido tomar por escrito, como dijo Woody Allen en La última noche de Boris Grushenko). No es solo el dolor de cabeza y la fiebre que no dejan ni dormir, ni los planes postergados, ni la desagradable constatación de que uno se ha convertido en un foco infeccioso, sino todas esas malditas llagas que te convierten en el doble de Linda Blair. Pero ya me siento mejor y las ronchas se están yendo para dar lugar a unas casi adorables cicatrices que serán la prueba de fuego de mi nueva base correctora.

En mi accidentado contacto con Ecuador veo que han cambiado muchas cosas, hay dos nuevas provincias, el himno Patria está de moda, tenemos un canal y un periódico estatales, y el presidente puede que termine siendo una decepción, pero es bien canchero y el más guapo de la región de largo. Mis amigos se casan o tienen hijos, hacen posgrados, dejan las drogas, van al gimnasio, tienen proyectos. En Guayaquil el ambiente está más politizado que nunca, el gordo cualquier cosa dice “anticonstitucional tu actitud man”, y la novia le dió un chirlazo a Pinky por hablar mal de León pero él mantuvo dignamente su postura. Las cosas han cambiado, y quien quita que sea para bien.

Y a mi el estancamiento y la inmadurez me atacan en forma de enfermedad eruptiva e impaciencia, adornada con frases como “pero eso solo le da a los niños!”, “qué pena que no puedes venir a la playa”, “no te rasques que te queda marca”, “hasta cuándo vas a estar contagiosa?”, “qué pena que te perdiste la fiesta”, “cuándo te vas?”, “no re rasques!”.

Pero al menos tengo aire acondicionado, internet y televisión por cable, me traen la comida a la cama y encima he bajado 5 libras. Cuando recupere mi libertad voy a estar más flaca y reflexiva, y los días van a pasar volando. Apenas voy a alcanzar a aburrirme, a sentirme rara, solitaria. Cuando empiece a extrañar Buenos Aires voy a estar embarcada en el avión. No ha estado tan mal la varicela. Quien quita y en el 2009 me salen las muelas del juicio.

Este blog me lo abrió mi hermana Liz y a ella está dedicado.