...o a Kill Bletch.
Meet the Febbles (Nueva Zelanda, 1989)
Que Meet the Febbles, el segundo largo de Peter Jackson, es una suerte de Muppets en clave porno-gore resulta vendedor, pero es poco.
Estrenada en 1989, hoy podría ser presentada también como: “la película protagonizada por animales de peluche que Tarantino hubiera soñado hacer”, por ejemplo.
La historia: en vísperas de la esperada trasmisión en vivo de del espectáculo de revistas de los Feebles, el director (un zorro gay) dice que el ensayo apesta. Heidy, la vedette principal (hipopótamo talento), está gorda, deprimida y su novio (el productor, una morza) le pone los cuernos. El estrés potencia los conflictos personales del elenco y empieza un striptease de trapos sucios: el productor tiene un negocio paralelo de películas porno, la rana veterana de Vietnam necesita drogas para actuar y la rata dealer no le fía más, la morsa se coge a la gata, la vaca al grillo, y el conejo sospecha que tiene sida mientras una mosca reportera (que) comemierda a lo Pink Flamingos, se entromete en todo. Aun así, hay espacio para el romance: el novato, un soñador y tímido cantante puercoespín, tratará de conquistar a la corista puddle con ayuda del tramoyista, un gusano buena gente.
Uno no ha visto nada igual, y sin embargo sentirá dejavus. Es que Jackson apunta al inconsciente cinematográfico colectivo e imprimió en cada puesta las formas de aquello que llamamos clásico.
En su entramando zoológico hay lugar para el policial, la comedia romántica, el cine bélico, y por supuesto el musical. Meet the Feebles puede ser entendida también como un “film homenaje” a los géneros de Hollywood (algo así como lo puede ser Kill Bill a las películas y series de artes marciales).
Y por otro lado Meet the Febbles es también la historia de una venganza femenina espectacular e implacable, de una traición que solo se lavará con sangre. Claro la Novia (AKA Uma) es más justa al elegir las víctimas de su furia, y resulta al ojo humano muchísimo más sexy que Heidi la Hipopótamo.
Jackson tenía como título alternativo para la película: “Frogs Of War”, Ranas de Guerra, un guiño a la frase militar prusiana que alude a la niebla (fog) como metáfora de la incertidumbre y complejidad que entraña todo enfrentamiento armado, y que en Los Febblesse refiere a historia de Wynyard, adicto a todo lo que lo aleje de sus recuerdos sobre Vietnam. En uno de sus flashbacksm dos vietcong felinos discuten sobre la nueva sociedad mientras se comen a las brazas las ancas amputadas a sus batracios prisioneros. Valiéndose de sus ranas de trapo Jackson habló del sinsentido de la guerra anticipándose quince años a que McNamara actualizé la frase original en “The Fog of War” (documental por el que Errol Morris ganó el Oscar en 2004).
Mucho antes de su crossover definitivo a EE.UU. con la saga de El señor de los Anillos, el director neozelandés había demostrado su camaleónica originalidad: Bautizó Mal Gusto (Bad Taste, 1987) a su ópera prima, y el mundo gore lo saluda como el creador de Braindead-Tu Madre se ha comido a mi perro (1992), considerada por muchos la película más asquerosa que se ha hecho. En 1994 sorprendió a sus fans con Criaturas Celestiales, que, basada en una historia real, recibió aplausos de la crítica “seria”. Y al año siguiente le tomo el pelo a medio mundo con un falso documental sobre un olvidado pionero del cine que se habría adelantado a los Lumiere de haber existido realmente. Antes de cumplir su sueño de la infancia y dirigir al mono más grande de la historia del cine ya había demostrado que sabe llevar el exceso con genialidad. Del Culto al Maistream, de Heidi la Hipopótamo a Kate Winslet, de las vísceras a los lagrimones, de Tolkien a King Kong. Su filmografía lo comprueba, el barba neozelandes domina con soltura los códigos cinematográficos, para una muestra: Meet the Febbles.
Feb 27, 2008
Feb 24, 2008
El corazón sobre todo
Feb 23, 2008
Guayaquil City was going to kill me baby
I
¿Te acuerdas? Yo era tu fiel y prudente Penélope, tu pato salvaje.
¿Y si uniera todos tus lunares como si fueran puntos, con un hilito de besos de plata?, te pregunté, y dijiste “tu dibujo”.
Las lagartijas me arrullan y se pasean por el techo de madera. El viento entra levantando las persianas. Es verano, hace frío, quiero soñar con demonios.
II
Cuando Helga me dijo, clavándome su mirada verde, oscura y terrible: “Tienes que ser la mujer más linda del mundo”, amanecía, ella hablaba demasiado si tomaba y yo no le entendía nada.
Y recién ahora, que voy para los 32, pero todos dicen que no pareces ni de 25, y esas igual son huevadas porque te sigues enamorando y escuchando canciones nuevas, y haces lo que quieres casi siempre, y si no has tenido hijos es porque no te da la gana.
Recién ahora, cuando vamos a tomar unas cervecitas después del trabajo que paró de llover y el centro está tan lindo así mojado, y que él, que empezó hablando de ser o no ser, no me suelta las manos y me repite “que bonita que sos”...
Feb 2, 2008
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